7.05.2011

d a n i e l a


Soy sensible, histérica, me gusta que me den la razón y odio no tenerla. Me cuesta hablar, pero si tengo bronca no mido las palabras. Me cuesta pedir perdón, pero reconozco el error. Tomo confianza con la gente antes de llegar a conocerla por completo. Perdono muchas veces, pero no olvido. No soporto la gente que intenta llamar la atención todo el tiempo, pero si estoy de buen humor y con mis amigas, agarrate. Tengo millones de amigas, de las cuales confió sólo en cinco. Porque el tiempo saco las caretas y me demosotró las caras. La vida me regalo muchos amores, del cual al único que no voy a olvidar es al primero. Me enseñaron que los finales no son ni tristes ni felices y que después de la tormenta viene la calma. Que el rencor y el resentimiento no sirven de nada, y que hacer como si nunca paso solo lastima mas. Aprendí que solo no se puede y que duele mas cuando lastimas, que cuando sos lastimado. Descubrí que la mentira tiene patas cortas y que duele mas que la verdad. Supe hacer oídos sordos a lo que decían de mi a mis espaldas y abrirlos para las criticas constructivas. Sufrí las despedidas pero disfrute las bienvenidas, porque aprendí que todo tiene un fin. Y se que al tener 14 años me falta una vida por vivir, pero de las pocas cosas que me pasaron aprendí lo necesario. 

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