12.17.2010

las pasti


No me acuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina, pero imposible olvidarme
de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina.
Y se juntaron Rosario y la Capital, se juntaron el bien y el mal, se juntaron dos almas en una sola
se juntaron Sabina y Piazzolla.
Se juntó una religión que era puro corazón con otra que nunca existió!

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